Las evitaciones pueden ser más o
menos evidentes, totales o parciales.
En un caso hipotético al que llamaremos
Marc, hablamos de evitación parcial cuando
sintiendo un intenso malestar físico (taquicardia, sudoración,
rubor...) e inseguridad sobre la calidad y adecuación de
su conversación en reuniones con los amigos, asiste a tales
reuniones sin participar de la conversación y desviando
la mirada cuando se dirigen a él.
La evitación total en
el caso de Marc implicaría no asistir a dichas reuniones. |
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| Cuestionario online de la Fobia Social |
La escala que se ofrece online evalúa aspectos
que denotan ANSIEDAD SOCIAL.
Una cierta ansiedad social puede ser normal y adaptativa a
las diversas situaciones que debe afrontar la persona. Es por
ello que sólo la obtención de puntuaciones altas
puede ser indicativa de trastorno psicopatológico. La
naturaleza del mismo debe ser diagnosticado mediante entrevista
clínica, ya que la ansiedad social es un síntoma
que puede estar presente en diferentes trastornos.
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Cuestionario de
auto evaluación de la Fobia Social.
Para acceder se requiere registrarse
como usuario de la Red de la Ansiedad y la Fobia Social
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Desarrollo y mantenimiento de la
fobia social
La valoración exagerada de amenaza
que anticipa la persona que padece de fobia social, respecto a
las diversas situaciones sociales, y la autoevaluación desmesurada
de fracaso en la propia ejecución, son claves en el desarrollo
y mantenimiento de este trastorno.
Tiende a atribuir a sí mismo la totalidad
de las posibles dificultades en la comunicación, sin tener
presente el papel que juegan los otros y las circunstancias situacionales.
Además, exagera las repercusiones personales del fracaso,
con un estilo de pensamiento catastrofista.
Por tanto, si piensa que el fracaso se debe
básicamente a "su manera de ser" y que ésta
es inmodificable, tenderá a creer que es probable que se
repita el mismo resultado de fracaso frente a otra situación
similar.
Ello conlleva a una pérdida progresiva
de confianza en sus capacidades que repercute en el desarrollo
de ansiedad anticipatoria al afrontar estas situaciones.
A su vez, la presencia de elevados síntomas
de ansiedad dificultan el éxito en la ejecución,
lo que mantiene sus creencias disfuncionales y con ello se cierra
el círculo vicioso al que se ve abocada.
La amenaza percibida o anticipada por la
persona que padece este trastorno, consiste en la pérdida
de autoestima, ya que teme ser evaluado negativamente por los demás
(patología nuclear de este trastorno).
En este contexto, las situaciones sociales
se convierten en meros estímulos que desencadenan automáticamente
sus temores, creencias desfavorables acerca de sí mismo,
y síntomas fisiológicos de la ansiedad.
En consecuencia, se tiende a evitar estas
situaciones en un intento de proteger la autoestima. Pero por todos
es sabido que las personas desarrollan sus capacidades y mejoran
las habilidades mediante ensayos repetidos de la experiencia.
Por lo que, evitar las situaciones es negarse
la oportunidad de aprender nuevas habilidades sociales que facilitarían
el afrontamiento eficaz y exitoso de la situación, y en
consecuencia, la recuperación de la confianza en sí mismo.
Así mismo, la exposición frecuente
al estímulo temido favorece la habituación al mismo,
por lo que se supone que afrontando activamente las situaciones
y abandonando el mecanismo de la evitación, deberían
desaparecer los síntomas.
Este modelo de actuación se ha demostrado útil
en el tratamiento de las fobias simples (miedo a los lugares cerrados,
a ciertos animales, a las alturas...) pero en el caso de la fobia
social, la exposición como alternativa básica de
tratamiento dista de ofrecer resultados alentadores si no se acompaña
de reestructuración cognitiva.
La clave es sencilla, ante el temor fóbico
a ser atacado por un perro, o atrapado en un ascensor y morir asfixiado,
la práctica gradual de exposición ante el objeto
temido, ofrece evidencia empírica de la irracionalidad del
pensamiento.
En el caso de la fobia social, la exposición
no ofrece estas ventajas por dos motivos:
- Al margen de la calidad de la ejecución
obtenida durante la exposición y tras la misma, la persona
que padece fobia social desconoce la valoración que hacen
los demás de su persona y conducta, por no tener acceso
a sus pensamientos, por lo que puede seguir alimentando pensamientos
catastrofistas.
- Es posible que durante las primeras exposiciones
se hagan visibles signos fisiológicos de ansiedad (rubor,
temblor, sudor...), y sea esto interpretado de nuevo catastróficamente,
reforzando ideas de humillación o ridículo.
Por ello, la exposición, lejos de
producir una habituación al estímulo fóbico
podría producir una mayor sensibilización, acrecentándose
el problema. Sólo acompañada de técnicas de
reestructuración cognitiva logrará objetivos terapéuticos.
Síntomas presentes en la fobia social
La tabla que se expone a continuación ilustra posibles
respuestas de temor ante diferentes situaciones sociales:
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Situaciones
sociales
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Síntomas
fisiológicos
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Síntomas
cognitivos
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Conductas
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Estar en una fiesta de amigos o conocidos. |
Rubor.
Tensión muscular. Atención centrada en sí mismo. |
Dificultad en seguir el hilo de la conversación. |
Inhibición en las conversaciones existentes.
Falta de iniciativa en iniciar una conversación. |
Reunión
con el jefe. |
Sudar copiosamente.
Voz inaudible.
Taquicardia. |
“Estoy dando una mala imagen”.
“ Pensará que soy raro”.
“ Me notará que estoy nervioso”. |
Contestar con monosílabos.
Evitación posterior de situaciones y espacios que pudieran dar lugar
a nuevos encuentros. |
En contacto íntimo. |
Temblor.
Sudoración en las manos. |
“Diré o haré algo inoportuno”.
“ Notará que soy débil e inseguro”. |
Falta de espontaneidad en el contacto.
Mirada huidiza.
Evitación de situaciones posteriores. |
Comer en un restaurante con amigos/as. |
Tartamudez.
Es casa claridad en la articulación de las palabras.
Temblor de manos. |
“Pensarán que soy tonto”.
“ Se me caerán los cubiertos de las manos”.
“ No acertaré a introducir correctamente los alimentos en mi boca”. |
Ingesta escasa de alimentos.
En la conversación, limitarse a contestar brevemente si se recibe
alguna pregunta. |
Firmar documentos, cheques, etc., frente a otras personas. |
Palpitaciones.
Tensión en las manos. |
“No podré escribir”.
“ Escribiré con una letra ininteligible y no reconocerán
la firma”. |
Inventar cualquier excusa y buscar algún lugar para
escribir, apartado de la visión de los otros.
Negarse a escribir aludiendo a un motivo falso. |
Hablar en público
frente a un auditorio. |
Taquicardia.
Disnea o dificultad en respirar.
Dolor abdominal.
Urgencia y frecuencia en la micción.
Nauseas. |
“No podré seguir hablando”.
“ Me desmayaré”.
“ Tendré un infarto”.
“ Perderé el control de mi esfínter”.
“ Mi discurso es desorganizado”.
“ No encuentro las palabras necesarias”.
“ Me quedaré en blanco”.
“ Me temblará el pulso al mantener los folios entre mis manos”.
“ Estoy dando una imagen patética”. |
Evitar cualquier ocasión ulterior
de hablar en público.
Renunciar a promociones laborales que impliquen hablar en
público con frecuencia
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Clasificación de la fobia
social
El temor ansioso a ser evaluado negativamente
por otros y las autolimitaciones que de ello se deriva, pueden
manifestarse en un amplio abanico de situaciones en las que la
persona se expone a la observación de los demás
dando lugar a la fobia social generalizada, o manifestarse únicamente
en situaciones concretas, dando lugar a las fobias sociales específicas.
Entre éstas, las más comunes
son las llamadas de ejecución. En ellas el temor se relaciona
con la presencia de síntomas fisiológicos de ansiedad
que pudieran “delatar” a quienes las padecen. Temen
perder el control psicomotriz necesario para manipular cubiertos,
coordinar acciones, temblar, quedarse en blanco, sonrojarse,
tartamudear....
Estos son algunos ejemplos:
- comer o beber en público,
- escribir ante la mirada de los demás,
y
- hablar frente a un auditorio.
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| Factores comunes y diferenciales de los dos tipos de fobia social |
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Fobia social generalizada
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Fobia social específica
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| Edad de inicio |
En la adolescencia
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En la juventud
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| Factores de vulnerabilidad |
Introversión, timidez, ansiedad
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Acontecimiento social traumático
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| Psicopatología asociada |
Estados de depresión y ansiedad
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No de forma significativa
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| Consumo de alcohol ante situaciones sociales
temidas |
En un 40 – 50 % de los casos
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En un 40 – 50 % de los casos
|
| Interferencia en áreas de la vida
cotidiana |
Limitaciones en varias áreas de
la vida personal-afectiva, laboral o académica, y social.
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Menores y acotadas al área de influencia
de la fobia específica.
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Características demográficas
de la fobia social
- Aproximadamente un 2% de la población
general sufre de alguna fobia social. De hecho, el 25% de
todas las fobias son fobias sociales.
- La edad de inicio de este trastorno
se sitúa entre los 15 y los 20 años. Entre
los más jóvenes se encuentran los que presentan
una fobia social generalizada.
- Alto porcentaje de solteros (40 al
50 %). Una explicación podría ser que las dificultades
sociales incapacitan a estas personas para encontrar y mantener
una pareja.
- El porcentaje de afectados es similar
entre hombres y mujeres.
- Clase social y nivel cultural más
alta que la media.
- En el caso de desarrollar una fobia
social generalizada, suele precederse de introversión
y timidez en la infancia.
- La baja autoestima y el déficit
en habilidades sociales pueden ser complicaciones del tipo
generalizado.
- Aumento del consumo de alcohol.
- Frecuencia de estados depresivos secundarios
a la forma generalizada de fobia social.
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Tratamientos |
Tratamiento farmacológico: |
Betabloqueantes, benzodiacepinas, inhibidores de la recaptación
de la serotonina (ISRS), e inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)
son los más utilizados.
Los betabloqueantes es el tratamiento de elección en las fobias sociales
llamadas de ejecución porque la persona teme mostrar signos de ansiedad
en su ejecución: temblor en las manos al tomar unos folios o escribir,
dificultad en la articulación de las palabras o sequedad de boca al hablar,
quedarse sin aliento al leer....La más común es la fobia a hablar
o leer en público.
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Tratamiento psicológico: |
Diversos paquetes terapéuticos de orientación
cognitivo-conductual son los que han demostrado mayor eficacia hasta
la actualidad. En ellos se integran técnicas como:
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• exposición programada a las situaciones fóbicas,
• entrenamiento en habilidades sociales,
• entrenamiento en autoinstrucciones,
• terapia racional-emotiva,
• reestructuración cognitiva,
• entrenamiento en relajación, y
• reentrenamiento de la respiración.
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Muchos paquetes terapéuticos se aplican de forma
más o menos estándar. Para optimizar los resultados,
es necesario evaluar previamente dónde residen las deficiencias
y dificultades sociales de la persona que sufre algún tipo
de fobia social.
Además de un entrenamiento en relajación
y en técnicas de
respiración con el objeto de disminuir la activación del sistema
nervioso simpático ante las situaciones que precipitan la ansiedad, el
siguiente árbol de decisión ayudará a decidir las técnicas
terapéuticas a utilizar, ya sea individualmente o en grupo.
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Árbol de decisión en el tratamiento
psicológico de la Fobia Social |
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Como se mencionó en otro apartado, las fobias
sociales generalizadas suelen desarrollarse en personas con tendencia
a la introversión, la timidez, y la ansiedad como rasgo.
En estos casos y debido, en parte, a estos factores de vulnerabilidad,
es común que los aspectos cognitivos sean objeto de tratamiento.
El tipo de errores cognitivos a los que se ve expuesta la persona
con fobia social, si se mantienen durante mucho tiempo antes de
iniciar
tratamiento, es de esperar que llegue a producir déficits
en la autoestima que deberán ser tenidos en cuenta en el
proceso terapéutico.
Los aspectos cognitivos deben tratarse
desde la exposición gradual
a las situaciones que producen el temor. Ello permite la expresión
de los pensamientos automáticos, la reestructuración
cognitiva de los mismos que pueden ser contrastados con la experiencia,
y la devolución del sentimiento de autoconfianza al afrontar
con éxito la experiencia.
En el caso de la fobias sociales específicas, no es tan frecuente
una historia de vulnerabilidad personal. El inicio de la fobia suele
ser de origen traumático (una mala experiencia que sensibiliza
a la persona a esa situación concreta) y pudiera ser que
no haya dado origen a disfunciones cognitivas importantes.
Un tratamiento que busque la habituación, y que tome como núcleo
la exposición gradual con técnicas de relajación
y de reeducación de la respiración será lo más
indicado. Sólo cuando falta algún tipo de habilidad para
afrontar con éxito la situación, deberá incluirse
el entrenamiento en aquella que se hubiera evaluado como deficitaria.
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11. Pastor C. y Sevilla J. Tratamiento psicológico de la
fobia social. Un manual de autoayuda paso a paso. Publicaciones del
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14. Wells A. y Clark D. Social phobia: A cognitive approach. En:
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