AUTOESTIMA

CONTENIDOS

  1. Introducción: Autoestima, causas y efectos.

  2. Experiencias Tempranas: vulnerabilidad a la autocrítica.

  3. Elementos determinantes de una baja autoestima

  4. Tratamiento.

  5. Autoestima y Fobia Social.

Carme Saltó Sánchez
Psicóloga Clínica
 Núm. col.: 08141
Telf.: 93 - 410 24 37

"Coloquios del Grupo de Autoayuda Guiado para Fobia Social"

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Asertividad

Grupo de entrenamiento en asertividad.

 

AUTOESTIMA:

CAUSAS Y EFECTOS

 

Los estudios con niños muestran que el estilo educativo durante los tres o cuatro primeros años de vida determina, en buena medida, la cantidad inicial de autoestima.

Partiendo de este hallazgo podemos preguntarnos, ¿son las circunstancias de la vida las que influyen en la autoestima, o es esta la que repercute en las circunstancias, éxitos y fracasos?

Autoestima y circunstancias vitales se relacionan mutua e indirectamente. Lo que influye directamente en nuestra autoestima, más que las circunstancias vitales, es la interpretación que hace la persona de ellas.

Como seres conscientes, tenemos la capacidad de atribuirnos una identidad y emitir juicios de valor sobre uno mismo y la propia conducta. De ello se deriva la auto aceptación o el auto rechazo.

Hablamos de Juicio patológico cuando se basa en términos absolutos de bueno o malo.
Hablamos de Juicio sano cuando el juicio que se emite sobre uno mismo y la propia conducta se basa en términos relativos, considerando diferentes aspectos mejores y peores.

Tratamos de evitar o rechazar todo aquello que pueda aumentar o provocar dolor, tanto físico como psíquico. Por tanto, las personas que tienden a emitir juicios patológicos sobre sí mismos, tienden a evitar situaciones que comportan  riesgos para su rendimiento personal y social (en la esfera académica, profesional, relacional...).

Para evitar el dolor del auto reproche, pueden levantarse defensas que a corto plazo  permiten evitar aquellas situaciones que lo provocan, pero a largo plazo resultan perjudiciales. Estas son las principales:

Fuga: adicción a las drogas, alcohol, distintos tipos de evitación, aislamiento   emocional....
Ataque: rabia dirigida a los demás o a uno mismo. Implica fantasía de perfeccionismo que no se corresponden con la realidad que vive la persona afectada por esta respuesta.

Al igual que el alcohólico, uno se vuelve adicto a sus defensas, a emitir juicios patológicos sobre los demás y sobre sí mismo alimentando ideales de perfeccionismo inalcanzables.

Todo ello repercute en la forma que va adquiriendo su conducta y su vida de  relación social,  provocando respuestas poco asertivas. He aquí algunos ejemplos: 

  • Le resulta difícil abrirse a los demás porque espera de antemano ser rechazado. “Si yo no me agrado, ese mismo yo será el que otros descubrirán”.

  • Evita las situaciones sociales en  las que existe una probabilidad de crítica o rechazo. No asume riesgos, no conoce a nuevas personas, y se siente solo.

  • Teme los errores y no le gusta hacer cosas nuevas. Es difícil aprender nada porque los inevitables errores que cualquier aprendizaje comporta, le derrumban . Tiene que trabajar extremadamente duro para que nadie encuentre nunca un error en lo que usted hace.

  • Es difícil decir no o poner límites a las relaciones porque si el otro se enojase, usted se sentiría mal.

  • Teme pedir cosas por temor a la negativa, ya que ella significaría que es usted indigno de aquello que desea.

  • Da usted demasiado y a veces deja que abusen de usted porque no puede imaginar qué otra cosa podría unirles con usted.

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EXPERIENCIAS TEMPRANAS:

VULNERABILIDAD A LA AUTOCRÍTICA

 

En algunas personas, la sensación de falta de valía, de ser “malo”, es una creencia profundamente arraigada. Tras la autocrítica existen sentimientos de dolor y culpa.

Son personas que se han sentido abandonadas o rechazadas en la infancia. Sienten que han sido castigadas y así, han ido construyendo un auto concepto de maldad. Algunos estilos educativos potencian esta vivencia:

  • Un niño recibe un castigo de forma indiscriminada, tanto si su conducta es reprobable como si no.

  • Un padre o una madre deprimido o ausente puede dejar de reconocer las buenas acciones del niño. La carencia de refuerzo puede hacer al niño incapaz de detectar y aprender en qué consisten sus propias cualidades.

  • Ausencia o inaccesibilidad de apoyo emocional por parte del cuidador. El niño experimenta esta carencia como abandono, y en algún nivel decide que no es digno de amor. La lógica emocional dice: ”Si me amasen no me dejarían. Si no me aman es porque no soy digno de amor".

  • Experiencias de privación y/o abuso pueden generar sentimientos de rabia hacia los progenitores. Así aparece la culpa. La lógica emocional dice: “Yo debería amar a mis padres. Por eso, si los odio, soy malo “.

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ELEMENTOS DETERMINANTES DE UNA BAJA AUTOESTIMA

Creencias y deberes.

Las creencias y entre ellas, la formulación de lo que uno "debe hacer", se forman en el marco de las propias necesidades.

En su desarrollo influyen expectativas paternas, culturales y sociales, así como la necesidad de sentirse querido, de pertenecer a un grupo, y de sentirse bien con uno mismo.

La fuerza de las creencias y deberes depende del convencimiento que tenemos de que son ciertos.

Los deberes que la persona se impone a sí misma y que interfieren con la autoestima, son aquellos que pasan por alto las propias necesidades y deseos, a favor de los de otras personas.

Estos deberes inflexibles son formulados en forma de pensamientos del tipo “Tengo que...”, “Debo de...”.

Manejo de los errores.

Los errores son una herramienta imprescindible para el aprendizaje. Nos proporcionan información acerca de la experiencia.

Los errores son posteriores a la acción. Obramos en base a nuestros conocimientos y experiencia para conseguir satisfacer necesidades y deseos. Sólo después podemos conocer y evaluar el resultado de la acción.

Para el sujeto con una baja autoestima, el "sueño de perfección" convierte los errores en algo inadmisible. Esto le conduce a evitar  experimentar, perdiendo así la oportunidad de adquirir nuevas experiencias que le devuelvan una imagen positiva de sí mismo.

Por tanto, la baja autoestima tiende a limitar la capacidad de auto expresión.

Nos hallamos ante un círculo vicioso: sin acción no hay error, sin error no hay dolor pero tampoco cambio ni posibilidad de conseguir aquello que necesitamos o deseamos.

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TRATAMIENTO

Se han aplicado con éxito distintas técnicas psicológicas, aisladamente o en combinación. A continuación se exponen algunas de ellas:

  • Recordatorio de valores en forma de frases que contienen afirmaciones de signo positivo sobre la propia persona y  creencias sanas y flexibles. 
    Se colocan en lugares de uso frecuente con la intención de sustituir formulaciones que hacen referencia a un bajo auto concepto por otras más adaptativas.

  • Evitar pensamientos formulados en forma de deberes auto impuestos “debo de...”, “tengo que...”.

  • Parada de pensamientos circulares sobre contenidos relacionados con la autocensura.

  • Reestructuración cognitiva o de pensamientos poco adaptativos.

  • Visualización de aspectos y resultados positivos de la acción.

  • Hipnosis.

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AUTOESTIMA Y FOBIA SOCIAL

La baja autoestima tiende a presentarse ante situaciones determinadas de tipo personal y/o social.

La fobia social incapacita al individuo para establecer relaciones sociales efectivas mermando, en consecuencia, su autoestima en dicha área.

Como se ha señalado anteriormente, el estilo educativo junto a otras variables, puede jugar un papel decisivo en la génesis de este conflicto. 
A continuación se expone un ejemplo que pretende ilustrar la relación entre las diferentes variables implicadas en la autoestima, y los síntomas que podría presentar una persona afectada de fobia social:

En reuniones de los padres con sus amistades, enseñan al niño a callar y a guardarse sus opiniones cuando hablan los adultos. Ello va generando la creencia de que sus opiniones tienen menos valor que las de las personas adultas, representantes de la autoridad en esa época de la vida.
Esta creencia puede generalizarse a otras situaciones similares, y manifestarse en la época adulta en forma de síntomas de fobia social:

  • Evitación de comunicación con figuras de autoridad.

  • Falta de asertividad y sumisión frente a la autoridad.

  • Desconfianza respecto a las intenciones de personas que representan figuras de autoridad, sustentada en el temor de decir algo inadecuado que provoque la emisión de juicios negativos sobre la propia persona.

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Bibliografía


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