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CONTENIDOS
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Test
para valorar la falta de asertividad.
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Concepto
de asertividad. Aceptación y oposición asertiva.
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Síntomas
de falta de asertividad.
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Ventajas
de una respuesta asertiva.
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28
Derechos asertivos.
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Esquema
general de una respuesta de oposición asertiva.
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Algunas
respuestas
de oposición asertiva.
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Relación
entre asertividad y fobia social
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Conclusiones.
Peligros
de auto entrenarse en habilidades asertivas. Sugerencias.
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"Coloquios
del Grupo de Autoayuda Guiado para Fobia Social"
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Carme
Saltó
Sánchez
Psicóloga Clínica
Núm. col.: 08141
Tel.: 93-4102437
Breve
presentación
Servicios
on line

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Entrenamiento en
asertividad:
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Autotest
para
asertividad:
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CONCEPTO
DE ASERTIVIDAD. ACEPTACIÓN Y OPOSICIÓN ASERTIVA
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Existen múltiples
definiciones de asertividad pero todas convergen en considerarla como una
habilidad de comunicación interpersonal o social.
Se puede definir como la
capacidad para transmitir hábilmente opiniones,
intenciones, posturas, creencias y sentimientos. La habilidad consiste en crear las
condiciones que permitan conseguir todos y cada uno de estos cuatro
objetivos:
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eficacia
(conseguir aquello que uno se propone),
-
no
sentirse incómodo al hacerlo,
y
-
en
situaciones en que se pone de manifiesto un conflicto de intereses,
ocasionar las mínimas consecuencias negativas para uno mismo, para el
otro, y para la relación.
-
en
situaciones de aceptación asertiva, establecer relaciones positivas
con los demás.
Veamos
algunas características de la asertividad:
-
Como
toda habilidad, la asertividad no es un término dicotómico (todo -
nada), sino que la conducta puede resultar más o menos asertiva.
Es decir, puede conseguir en mayor o menor medida los objetivos
señalados anteriormente .
-
La
asertividad no es una característica de personalidad aunque pueda
estar relacionada con determinadas formas de la misma. Por tanto, una
persona puede mostrarse más asertiva en determinadas situaciones y
menos en otras. Este sería el caso de alguien que cuando expresa una
opinión contraria o se muestra en desacuerdo ante su pareja, suele
hacerlo de forma asertiva. En cambio, ante su jefe suele inhibirse o
bien, se siente incómodo o provoca conflictos cuando lo hace.
-
Todas
las habilidades pueden aprenderse con mayor o menor dificultad y en
este sentido, la asertividad no es diferente. Así que una persona
que suele ser poco asertiva en su interacción con personas del sexo
contrario y de edad similar, puede llegar a serlo más mediante el
entrenamiento correspondiente.
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La
literatura distingue entre oposición
asertiva y aceptación asertiva.
En general, se consideran habilidades de oposición asertiva
aquellas que se aplican a situaciones que requieren
manejar conductas poco razonables de los
demás. Una de las principales consecuencias de la oposición asertiva
es la conservación de la autoestima.
De otro lado, la aceptación asertiva se relaciona con la
capacidad para ofrecer y recibir reconocimiento y cumplidos. Estas
habilidades se inhiben con demasiada frecuencia olvidando las ventajas que
comportan. Debe tenerse en cuenta que ofrecer reconocimiento y cumplidos ante
la conducta adecuada o gratificante del otro, aumenta la probabilidad de
que la repita en un futuro.
Estas
habilidades permiten aumentar la autoestima tanto del emisor como del
receptor al
mostrar
aceptación y afecto hacia los demás, y en definitiva, facilitan la
relación de confianza aumentando la satisfacción mutua. Ayudan a
establecer relaciones positivas con los demás.
Frente
a este tipo de situaciones puede reaccionarse con falta de habilidades
asertivas, con asertividad, agresivamente, o inhibiéndose. Veamos qué ventajas
supone la conducta asertiva frente las otras tres.
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VENTAJAS
DE UNA RESPUESTA ASERTIVA
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La inhibición
supone la falta de acción. Las opiniones y deseos de los demás
prevalecen sobre los propios ya que se opta por no manifestarlos. Las
consecuencias que tiene esta opción es la sumisión ante los deseos del
otro y el sentimiento de frustración al no poder lograr los propios
objetivos. De otro lado, impide que se avance en el grado de confianza de
una relación al no darse a conocer. Inhibir sistemáticamente las
opiniones, los deseos, las intenciones y la postura personal puede evitar
problemas con los demás, pero acaba convirtiendo a quien así se comporta
en un completo desconocido. En última instancia, la inhibición refuerza
el temor desmesurado a no ser aceptado por los demás y a no creer en los
derechos asertivos que todos tenemos. Entonces aparecen sentimientos de
indefensión y la creencia de que "haga lo que haga, no
cambiaría las cosas".
Realmente, muchas de las veces que uno se siente disconforme con el trato
recibido por otro y le atribuye malas intenciones, se resolvería
contestando afirmativamente a la pregunta "¿se lo has
dicho?" Una
conducta agresiva
en el estilo, el tono y el contenido del mensaje, permite una descarga
emocional más o menos intensa que puede resultar satisfactoria en un
primer momento. A diferencia de la inhibición, una conducta agresiva
puede conseguir el objetivo que uno se propone al provocar en el otro una
conducta de sumisión (¡o no!). Pero el precio que se paga por ello puede
ser alto. A medio plazo, puede que se hagan evidentes nuevos conflictos
con la persona "sometida". En realidad, a nadie le gusta ser
objeto de una agresión y ello podría dañar seriamente, y a veces letalmente,
la relación. En el caso en el que no exista una rebelión por parte de la
persona objeto de la agresión, es bastante probable que ésta no se
atreva a expresarse libremente por temor a ser agredida nuevamente. Así
que a medio - largo plazo, la conducta agresiva provocará una falta de
confianza mutua que acabará por limitar, sino erosionar, la relación. Una
conducta sistemáticamente inhábil, es decir, poco asertiva, no logra
transmitir eficazmente la propia postura ni conseguir los objetivos de
uno. A la larga crea sentimientos de indefensión (como en el caso de la
inhibición) que aun son más intensos al ir precedidos de intentos
infructuosos. Después de fracasos repetidos al hacer prevalecer los
propios derechos, se refuerza la creencia de no ser aceptado por los
demás. Un
estilo asertivo de conducta permite comunicar tranquila y eficazmente
cuál es nuestra propia postura y ofrece información sobre cómo nos
gustaría que el interlocutor actuase en un futuro. Permite darse a
conocer y perseguir los propios objetivos respetando los derechos de los
demás. Evidentemente no asegura la obtención de todo aquello que uno
desearía de los otros, pero al menos sí permite que ellos conozcan de
qué se trata. La persona que practica una conducta asertiva se percibe
como auto eficaz al sentirse capaz de hacer aquello que cree y desea
hacer. Por todo ello, un estilo asertivo permite conservar una relación
de confianza con los otros, y de otro lado, la autoestima. Ir
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Concepto
Todo ser humano tiene derecho a ser quien es y a
expresar lo que piensa y siente. Cuando esto se hace de forma asertiva se
asegura el máximo respeto por los demás y por uno mismo.
El
lector puede consultar algunos ejemplos de situaciones
en los que se hacen prevalecer estos derechos mediante un estilo asertivo
Los derechos asertivos se supeditan al principal,
el derecho a decidir si se desea hacerlos servir. El criterio para tomar tal
decisión será personal. A modo general, recomendamos que se tenga en
cuenta de una parte, la influencia que ejerce cada uno de ellos en la
conservación de la autoestima, y de otra, la valoración de las
situaciones concretas en las que decida utilizarlos.
De
otro lado, no olvide que todos cuantos le rodean tienen estos
derechos, no sólo Ud.
A
continuación exponemos una recopilación de aquellos que han sido
consensuados por varios autores.
28
derechos asertivos
-
Algunas
veces, Ud. tiene derecho a ser el primero.
-
Ud.
tiene derecho a cometer errores.
-
Ud.
tiene derecho a tener sus propias opiniones y creencias.
-
Ud.
tiene derecho a cambiar de idea, opinión, o actuación.
-
Ud.
tiene derecho a expresar una crítica y a protestar por un trato
injusto.
-
Ud.
tiene derecho a pedir una aclaración.
-
Ud.
tiene derecho a intentar cambiar lo que no le satisface.
-
Ud.
tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
-
Ud.
tiene derecho a sentir y expresar el dolor.
-
Ud.
tiene derecho a ignorar los consejos de los demás.
-
Ud.
tiene derecho a recibir el reconocimiento por un trabajo bien hecho.
-
Ud.
tiene derecho a negarse a una petición, a decir "no".
-
Ud.
tiene derecho a estar sólo, aún cuando los demás deseen su
compañía.
-
Ud.
tiene derecho a no justificarse ante los demás.
-
Ud.
tiene derecho a no responsabilizarse de los problemas de los demás.
-
Ud.
tiene derecho a no anticiparse a los deseos y necesidades de los
demás y a no tener que intuirlos.
-
Ud.
tiene derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás,
o de la ausencia de mala idea en las acciones de los demás.
-
Ud.
tiene derecho a responder, o no hacerlo.
-
Ud.
tiene derecho a ser tratado con dignidad.
-
Ud.
tiene derecho a tener sus propias necesidades y que sean tan
importantes como las de los demás.
-
Ud
tiene derecho a experimentar y expresar sus propios sentimientos, así
como a ser su único juez.
-
Ud.
tiene derecho a detenerse y pensar antes de actuar.
-
Ud.
tiene derecho a pedir lo que quiere.
-
Ud.
tiene derecho a hacer menos de lo que es capaz de hacer.
-
Ud.
tiene derecho a decidir qué hacer con su cuerpo, tiempo, y propiedad.
-
Ud.
tiene derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
-
Ud.
tiene derecho a hablar sobre el problema con la persona involucrada y
aclararlo, en casos en que los derechos de cada uno no están del todo
claros.
-
Ud.
tiene derecho a hacer cualquier cosa, mientras no vulnere los derechos
de otra persona.
Recomendaciones
Después
de leer esta lista identifique cuál de ellos suele olvidar y cree que
sería interesante incorporarlo en su vida cotidiana.
No pretenda recoger varios simultáneamente. Es mejor hacerlo de uno en
uno.
Elabore
una tarjeta con su enunciado y déjela en algún lugar al que acceda
asiduamente (la carpeta de estudio, la agenda, el libro que está leyendo,
el bolso, la puerta de la nevera...).
Cada
vez que vea de nuevo la tarjeta, léala.
De
esta manera, obrará como recordatorio de su propósito de incorporar ese
nuevo derecho a su vida.
Recomendamos
que antes de llevar a cabo cualquier intento de nueva incorporación de
estos derechos se lea detalladamente el apartado de "Peligros
de autoentrenarse en habilidades asertivas"
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ESQUEMA
GENERAL DE UNA RESPUESTA DE OPOSICIÓN ASERTIVA
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Cada
situación requiere una respuesta asertiva diferente aunque cada una de
ellas forma parte de alguno de los tipos de respuesta de oposición
asertiva (ver oposición
asertiva). En el apartado siguiente se plantean 3 tipos de respuesta
que se aplican a situaciones que aparecen frecuentemente. Antes
de pasar a ellas se expone el esquema general que suele seguir cualquier
respuesta de oposición asertiva. Probablemente no todas las fases serán
aplicables a todas las situaciones ya que, como esquema general, pretende
recoger el amplio abanico de situaciones de oposición asertiva. Los
componentes no verbales son comunes a todo tipo de respuesta. A
continuación se expone cómo utilizarlos:
-
Contacto
visual. La mirada debe estar centrada en el receptor del mensaje
mientras se expone el tema. Se recomienda que al menos se mantenga el
50 % del tiempo que dura la exposición. A momentos puede desviarse
con el objeto de concentrarse en aquello que se quiere expresar. Una
mirada excesivamente fija puede recibirse como increpante y hostil.
-
Afecto.
El tono debe ser firme y convincente, aunque nunca hostil. Se
adaptará a la situación que se está debatiendo y al momento del
mismo.
-
Voz.
Se utilizará un volumen audible, ni demasiado elevado ni demasiado
bajo. La articulación de las palabras será clara, sin titubeos. El
ritmo será tranquilo, sin acelerarse.
-
Pausas.
Se hará una pausa más larga cuando se desee que el interlocutor pase
a tomar la palabra.
-
Gestos.
Pueden utilizarse gestos con la cabeza, la cara, los brazos, y las
manos que enfaticen el discurso. Se cuidará de que estos gestos sean
naturales, es decir, sean del estilo que suele utilizar la persona, ya
que de no ser así, pueden restar fuerza al mensaje. Se evitarán
gestos como señalar con el dedo índice puesto que puede recibirse
como acusatorio, y en general, cualquier otro que pudiera transmitir
hostilidad.
-
Postura
corporal. El cuerpo se mantendrá erguido pero relajado. La cabeza
recta, mirando al interlocutor.
A
continuación se describen los componentes verbales:
-
Expresión
que denote comprensión de la postura del otro. Comprender al otro
no significa necesariamente estar de acuerdo. En este punto hay que
hacer un esfuerzo de entendimiento de los motivos o de la visión que
el interlocutor tiene del asunto, y expresarlo. Si es necesario, se
pedirán aclaraciones hasta que se esté en posición de formular una
frase que lo sintetice.
Con ello no sólo aumentan las posibilidades de que se muestre más receptivo
a lo que se le va a exponer, sino que puede tener un efecto de
matización en el propio mensaje.
Supongamos que un hombre recibe de su jefe una petición en forma de
exigencia y en tono claramente hostil, y que no es la primera vez que
esto sucede, p. ej.: "dentro de 1 hora quiero que esté hecho el
balance del mes, así que no pierda el tiempo, y trabaje...".
Podemos suponer que su conducta es consecuencia de rumiaciones
respecto a algún conflicto que ha tenido inmediatamente
antes pero de hecho, desconocemos los motivos.
En
este caso podría encabezar su respuesta diciendo algo como
"entiendo que probablemente haya tenido un mal día y que
necesita esto con urgencia..." o "sé que posiblemente está
de mal humor y necesita que le resuelva este asunto...". Si el
jefe no añade nada a dicho comentario, se seguirá con el punto
número 2. Si por el contrario da alguna explicación, se escuchará,
y de nuevo se enunciará una expresión de entendimiento.
-
Expresión
del problema. A continuación se expondrá el problema de forma
clara y concreta. Siguiendo con el ejemplo, podría aplicarse el
enunciado siguiente "sin embargo, me molesta que me exija que
esté listo con tan poco tiempo de margen e insinúe que pierdo el
tiempo..."
-
Desacuerdo
verbal. Se aconseja utilizar una fórmula breve como "no
estoy de acuerdo con ello...", o "no estoy dispuesto a
hacerlo...". Para el caso que nos ocupa sería apropiado
decir "no puedo seguir aceptándolo...".
-
Petición
de cambio de conducta. Este punto es necesario en prácticamente
todas las situaciones de oposición asertiva y en cambio, se olvida
con frecuencia. Añadir este componente marca la diferencia entre una
queja y una petición de cambio de conducta. Además, ofrece al
receptor del mensaje una información valiosa sobre cómo se espera
que se comporte en un futuro. No hay que descartar que podría ser que
lo desconociese y comunicárselo le sirviera de gran ayuda para
mejorar la comunicación.
En el ejemplo se
podría utilizar la siguiente fórmula "de ahora en adelante le
agradecería que cuando necesite el balance me lo pida con 3 horas de margen,
y que deje de recordarme que no pierda el tiempo ya que considero que
no lo hago...".
-
Propuesta
de solución. Supongamos que en el caso anterior, el jefe insiste
en que cree que en esta oficina se pierde mucho el tiempo. En este
punto podría ser muy útil proponer alternativas dirigidas a
modificar esta creencia. Una de ellas podría ser "creo que, al
menos durante unos meses, podríamos establecer unas reuniones
regulares para supervisar el trabajo realizado durante la jornada.
Así podríamos valorar si verdaderamente existe esta pérdida de
tiempo, y en qué momento se da..."
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A través de la
literatura especializada, se han definido diversos tipos de respuesta
asertiva. Lógicamente, todas ellas guardan relación con los derechos
asertivos. Si los leemos con detenimiento veremos que algunos de estos
derechos guardan relación con la oposición, y otros con la aceptación
asertiva (ver oposición y
aceptación asertiva). A continuación nombraremos los tipos que han
sido objeto de entrenamiento con más frecuencia:
No
es la finalidad de esta exposición detallar cada uno de los tipos de
respuesta, así que se han escogido únicamente 3 relacionados con la oposición
asertiva.
Veamos seguidamente cuáles son los pasos a seguir. |
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-
Solicitar
el cambio de una conducta molesta
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Cuando
alguien se enfrenta con cierta regularidad a una conducta de otra persona
que le resulta molesta, tiene la posibilidad de pedir que deje de hacerla
y, si la situación lo permite, que adopte una nueva conducta en su lugar.
El propósito de esta petición tiene muchas más posibilidades de éxito
si se formula de forma asertiva.
La
formulación asertiva aumenta la posibilidad de que el cambio se produzca
dado que, por una parte, se informa a la persona del sentimiento
desagradable que produce su comportamiento (cosa que podría ignorar hasta
el momento), y de otra, se le brinda la
posibilidad de rectificar.
A
continuación se ofrece los pasos que debe seguir este tipo de petición:
-
En
primer lugar, no hay que olvidar que la persona tiene la posibilidad
de decidir si desea hacer, o no, esta petición. Quizás no
esté justificado en los casos en que es improbable que se produzca de
nuevo la conducta molesta, o se prevé poca predisposición al
cambio.
-
Pensar
qué se dirá y cómo. Normalmente una petición de este tipo no
es imprescindible hacerla en el momento que se produce, sobretodo
cuando quien decide hacer esta petición se encuentra
"secuestrado" por emociones de tipo agresivo o por la
tristeza. Es preferible esperar a que se estabilicen las emociones, ya
que será más fácil mantener todos los componentes de una petición
asertiva.
-
Escoger
el momento y el lugar adecuado. Es preferible hacerlo en un
momento en el que pueda mantenerse la atención, sin que existan otros
eventos que distraigan o dispersen la atención. Se intentará evitar
la presencia de otras personas que pudieran tomar partido a favor o en
contra de cualquiera de las dos personas dialogantes, ya que ello
podría predisponerlas desfavorablemente.
-
Describir
la conducta molesta. Se trata de explicar clara y
específicamente aquella conducta que resulta molesta, aportando
concreción y sin extenderse más de lo necesario. Simplemente, se
expondrán los hechos (p. ej.: "me gustaría hablar contigo sobre
un tema que me preocupa, ¿tienes un momento?...en las últimas
semanas vengo observando que no cumples con lo establecido en cuanto
al reparto de tareas domésticas, has descuidado la compra y el baño
de los niños"). Deben evitarse completamente las
descalificaciones personales y la atribución de intenciones (p. ej.:
"eso demuestra que eres un irresponsable", "sé que lo
que pretendes haciendo esto, es que sea yo quien me encargue de
todo"...). Esto sólo serviría para crear malestar e incitar al
otro a defenderse mediante acusaciones, justificaciones, y en última
instancia, negándose a cambiar.
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Expresar
cómo se siente en relación a la conducta molesta. Este punto es
adecuado cuando existe una relación de confianza con la otra persona,
y no tanto cuando se trata de un extraño.
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Expresar
que se comprende el comportamiento del otro. A pesar de no estar
de acuerdo con ello, es necesario comunicar que se conoce el punto de
vista de la otra persona. Con ello se logra que esté más dispuesta a
escuchar y a valorar un posible cambio. Siguiendo con el ejemplo,
podría ser adecuado algo como "sé que últimamente tienes mucho
trabajo y estás cansado/a".
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Especificar
el cambio de conducta que se desea. La petición debe formularse
clara y directamente, evitando las frases que pudieran dar lugar a
confusión. El tono será cordial, amable, pero firme (p. ej.:
"creo que deberías continuar asumiendo tus responsabilidades de encargarte
del baño de los niños y de la compra diaria, tal como
acordamos..."). En esta fase la
persona que efectúa la petición debe estar abierta a la
negociación, ya que es posible que el otro pida alguna cosa a cambio.
A veces es más importante crear un clima de entendimiento que obtener
todo cuanto se deseaba.
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Exponer
las razones por las que se desea el cambio. Explicar las ventajas que
se derivan del mismo. Lógicamente, las ventajas deben referirse a
ambos interlocutores. Exponerlas puede ayudar a que el otro
reconsidere la petición y mantenga la conducta de cambio. Hay que
tener en cuenta que todo cambio de comportamiento significa un
esfuerzo de adaptación; significa abandonar antiguos hábitos para
adquirir otros nuevos. Todo es más fácil si se prevén las ventajas
que ello supone. En el ejemplo anterior, las posibles consecuencias
positivas podrían ser "así tendríamos más tiempo para
compartir tiempo de ocio", o "de esta manera yo me sentiría
mejor y estaría más amable contigo"...
-
Explicar
las posibles consecuencias negativas que pueden derivarse de no
aceptar el cambio de conducta. Esta opción sólo se actuará en
caso de que la otra persona mantenga una completa oposición a
modificar su conducta. Es recomendable ser realista al enumerar las
consecuencias negativas, es decir, cuidar que se ajusten a la
realidad. En la situación tomada como ejemplo, de nada serviría
decir algo como "bien, entonces los niños dejarán de tomar un
baño", o "bueno, pues la nevera permanecerá vacía hasta
que decidas ir a comprar"....¿Realmente estaría dispuesto/a a
mantener su postura? ¿Supondría algún tipo de ventaja para Ud.,
más allá de la posible satisfacción inmediata obtenida por la
expresión de un sentimiento de venganza? ¿Ayudaría esto a mejorar
sus propias condiciones?.
Ahora
tomemos como ejemplo una situación laboral en la que Ud. debe esperar a
que llegue su compañero del siguiente turno para abandonar su lugar de
trabajo. Supongamos que esta persona tiene una conducta repetida de
impuntualidad, de forma que Ud. suele marcharse más tarde de lo
estipulado. Después de haber seguido todos los pasos sin éxito,
podría ser adecuado plantear algo como "bien, entonces no me queda
más opción que hablar de ello con mi superior". Respóndase a las
preguntas formuladas para el caso anterior, y si la respuesta es
afirmativa, ¡adelante!.
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-
Mostrar
desacuerdo sobre una opinión y expresar la propia.
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Realmente
hay un sinfín de situaciones en las que una persona puede experimentar
desacuerdo con la opinión de otros. A veces se opta por no expresarlo,
otras por hacerlo de forma agresiva, y otras por la forma asertiva. Inhibirse
implica perder la oportunidad de darse a conocer y de exponer una opinión
que puede ser valiosa para abordar un tema de interés común. La
inhibición puede ser útil cuando el tema que se debate no tiene
trascendencia alguna, pero aún así, enriquece poco el proceso de
comunicación. La
forma agresiva de expresar desacuerdo aporta muchos riesgos; puede
entorpecer el avance en un posible replanteamiento de ambas partes, puede
añadir nuevos problemas de comunicación, y aunque puede obtener el
asentimiento del contrario por sumisión, establece una dinámica de
relación de escasa confianza. El hecho de que esta modalidad sea tan
utilizada podría deberse a su relación con la lucha por el poder más
trivial, en la que se define quién es el vencedor y quién el vencido. Pero
esta lucha no permite alcanzar estados más avanzados y creativos que sí
permite el contraste de opiniones. Además, vencer a alguien por
sometimiento siempre engendra el peligro de la rebelión. La
modalidad asertiva no sólo carece de las desventajas anteriores, sino que
ofrece la posibilidad de mantener la autoestima de la persona. A
continuación se expone los pasos que deben tenerse en cuenta para expresar
desacuerdo ante la opinión de otro y formular la propia opinión, de forma
asertiva.
-
Asegurarse
de haber comprendido la opinión del otro. Una forma de hacerlo es
parafraseando, es decir repitiendo, lo que se ha creído entender, p.ej.:
"según lo que dices, entiendo que propones que la cantidad anual
de emigrantes se limite desde los gobiernos autonómicos...".
También puede utilizarse preguntas de comprobación de la comprensión.
En este caso, la formulación del contenido del mensaje es lo único que
cambia. Siguiendo con el ejemplo sería "¿quieres decir que según
tu opinión, la cantidad anual de emigrantes debería limitarla los gobiernos autonómicos?". De esta forma, se da la oportunidad
de clarificar malos entendidos y obtener una información más precisa
antes de dar la propia opinión.
En ocasiones y por diversos motivos, se da el caso de que tras la
paráfrasis o la pregunta de comprobación, la persona niega haber sido
el autor de lo que verdaderamente ha dicho..."Bueno, no quiero
decir exactamente esto...", "no, yo no he dicho esto...".
Puede entonces, aprovechar la ocasión para matizar lo que ha dicho. En
el caso de ser así, es conveniente hacer de nuevo una paráfrasis o
resumen buscando el compromiso personal con lo dicho, sobretodo en el
caso de que la persona que emite la opinión tenga alguna
responsabilidad de acción en el tema. Para el ejemplo que nos ocupa,
aconsejaríamos a un político que lo hiciese.
-
Pensar
en lo que se va a decir y en cómo. De nuevo no es conveniente
precipitarse en emitir la opinión contraria, con más motivo si ésta
supone un compromiso de acción. Puede retomarse el tema posteriormente,
tras haber estudiado los matices que interesa introducir.
-
Reconocer
los aspectos positivos de la opinión del otro en caso de hallarlos.
Este aspecto es aconsejable, ya que así se predispone al interlocutor a
estar receptivo ante la nueva opinión que va a escuchar. En el ejemplo
anterior podría formularse como "estoy de acuerdo en que es un
problema la entrada de emigrantes sin ningún tipo de
planificación...".
-
Mostrar
desacuerdo de manera clara, firme y amable. En este punto es
conveniente no mostrar signos de inseguridad como el titubeo, o el uso
del condicional como forma verbal (yo propondría..., yo diría ...).
Es imprescindible utilizar el pronombre personal yo, o nosotros si
representa la opinión de un colectivo. Aunque el mensaje verbal y no
verbal es firme, el tono debe ser amable (sin alzar excesivamente la
voz, sin negar la mirada, manteniendo una postura erguida y no
altiva...).
Una forma sencilla como "yo no estoy totalmente de acuerdo con tu
opinión sobre el tema..." o "nuestro grupo no está de
acuerdo con la solución que vosotros proponéis al problema...",
será suficiente.
-
Ser
específico al describir la opinión
con la que se está en desacuerdo. En esta fase hay que cuidar
de no caer en descalificaciones personales que sólo sirven para activar
una conducta defensiva del interlocutor (p.ej.: "esto nos parece
representativo de mentes estrechas...", "esto demuestra la
poca capacidad que Uds. tienen de buscar soluciones acordes con las
necesidades sociales..."). Lo más probable es que tras este tipo
de intervenciones se entre en una escalada de descalificaciones mutuas a
las que tan acostumbrados nos tienen ciertos políticos, y que tan poco
aportan al entendimiento mutuo y al avance en las negociaciones.
Además, por poco agudo que sea el receptor de este mensaje, pronto adivinará
que el que lo emite está haciendo gala de un pensamiento deductivo
erróneo, repleto de generalizaciones imprecisas, que poco tiene que ver
con la realidad.
Una alternativa asertiva sería algo como "no creemos que la
alternativa sea pasar la competencia de limitación de entrada del
emigrante a las autonomías..."
-
Dar
razones que sustenten el desacuerdo. Aquí no se trata de
justificarse, sino de dar razones basadas en el análisis de las
limitaciones que tiene la propuesta del otro.
-
Dar
la propia opinión formulándola de forma concisa. El enunciado debe
ser claro, conciso, formulado en primera persona, y sin perderse en
disquisiciones que se apartan del tema concreto. Una formulación
formalmente correcta es "nosotros creemos que la entrada de la
emigración debería estar regulada desde una comisión que represente
al gobierno central y a los gobiernos autonómicos, cuyas funciones
serían analizar las necesidades del mercado...".
-
Resaltar
las ventajas de la nueva opinión respecto a la del interlocutor.
Esto otorga credibilidad a la opinión que se emite, además de aumentar
la probabilidad de que el otro reconsidere su propia opinión.
Obtener
la reacción de la otra persona a la nueva opinión. La finalidad no
es forzarla a que esté de acuerdo y que abandone necesariamente su
planteamiento inicial, sino conocer cuáles son sus puntos de
discrepancia, sus nuevas argumentaciones, o si fuera el caso, las
dificultades que tiene en mantener su posición inicial.
Si
los debates políticos siguieran normalmente este modelo, cabría
preguntarse ¿suscitarían más o menos interés entre la audiencia?
¿aumentaría la credibilidad de sus líderes?.
¿Porqué las series y programas diversos que se emiten por T.V. representan
continuamente modelos pasivo y/o agresivos de actuación, en lugar de un
modelo asertivo?. Lo
cierto es que tanto los debates políticos como los programas televisivos,
transcurren en un plano de realidad que incorporando un término anglosajón
podemos agrupar bajo el epígrafe de "show" y que podemos traducir
como representación, demostración, o exhibición. Cabe preguntarse si la
vida cotidiana se sustenta sobre las mismas bases, o éstas no son válidas
para una convivencia que permita la óptima expresión del individuo.
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Afrontar
la crítica es un aspecto que no siempre resulta fácil. Con demasiada
frecuencia se cede a la tentación de rechazarla, negarla, o incluso
responder con un ataque hacia aquel que la expresa.
Si
la crítica está mal gestionada puede acarrear consecuencias negativas
tanto para uno mismo como para la relación con la persona que la efectúa.
De
todas formas, hay que reconocer que bien llevada es una ocasión para
replantearse y rectificar la propia conducta. Una crítica ofrece
información acerca de las consecuencias de la conducta de uno en otras
personas. Esto, como es obvio, es imposible sin la intervención externa.
Así
que a continuación expondremos una forma aconsejable de afrontar la
crítica, asertivamente.
-
Concentrarse
en lo que le están diciendo e intentar comprender ese punto de vista.
En esta primera fase es necesario centrarse únicamente en el contenido
de la crítica, posponiendo la posible tendencia a defenderse o a pensar
en los motivos ocultos de quien la está haciendo. Intente comprender lo
que le está diciendo y si no ha entendido algo, formule una pregunta
clarificadora.
-
No
interrumpa, espere a que acabe. Por descabellado que le parezca,
escuche y "almacene" tanto la información que está
recibiendo como su opinión al respecto. Cuando exista una pausa en el
discurso o manifieste claramente que ya ha acabado, es el momento de
pasar a la siguiente fase.
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Tómese
unos instantes para procesar la información y organizar la respuesta.
Intente no dejarse llevar por las emociones desagradables que pudiera
sentir.
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Responda.
Si está totalmente de acuerdo con el contenido de la crítica,
reconózcalo (p.ej.: "creo que tienes razón en todo cuanto
dices..."). Puede añadir las razones que le han impulsado a obrar
así. Sea conciso/a y no intente justificarse, sólo informe.
Discúlpese sin extenderse demasiado (p.ej.: "siento lo que ha
pasado y que te haya molestado..."), y si ello es posible, explique
qué es lo que piensa cambiar de ahora en adelante. Intente que la otra
persona le comunique verbalmente cómo recibe su respuesta. En caso de
no ser muy favorable, no intente cambiar las cosas justificándose de
nuevo, es mejor que repita brevemente su disculpa (p.ej.:"ya te he
dicho que lo siento...") y vuelva a nombrar los aspectos que piensa
cambiar. Eso sí, sea consecuente con el cambio de conducta que ha
anunciado. Si no está seguro/a de poder mantener su propósito es
preferible que no lo diga, ya que sino perderá credibilidad.
Si
no está totalmente de acuerdo con el contenido, diferencie los aspectos
en los que sí lo está y los que no. En cuanto al resto, haga lo mismo
que en el caso anterior.
Si
no está de acuerdo en nada de lo que le han dicho, expréselo
añadiendo que a pesar de ello está de acuerdo en que el otro exprese
lo que piensa.
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Pida
un cambio en las formas de expresar la crítica si le ha molestado.
Ahora es el turno de especificar los aspectos formales que no le han
gustado y de pedir que en el futuro, si tiene que expresarle una
crítica de nuevo, lo haga teniendo en cuenta estos aspectos. Sea
concreto/a cuando se refiera a los mismos y no caiga en acusar al otro
de malas intenciones o de motivos ocultos. Es preferible que intente
anular la probabilidad de que ello vuelva a ocurrir definiendo las
condiciones en que desea que formule la crítica si se volviese a dar la
ocasión.
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RELACIÓN
ENTRE ASERTIVIDAD Y FOBIA SOCIAL
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El
síntoma nuclear de la fobia social, alrededor del cual gira el resto de síntomas
es el temor a ser evaluado negativamente por los demás. El
fóbico social no se atreve a posicionarse sobre las cosas, a dar su
opinión, o a tomar una iniciativa, por temor a ser descalificado.
El bajo auto concepto que
tiene, le lleva a intentar evitar cualquier situación social en la que
pudiera ponerse en entredicho lo que él dice o piensa. Estas situaciones
son vividas como altamente amenazantes porque pueden desencadenar un
sentimiento intenso de inadecuación y de poca valía personal, después de
someterse a una autocrítica despiadada. Por
tanto, frente a determinadas situaciones sociales prefiere inhibirse y no
correr el riesgo de sufrir el rechazo que teme.
Pero ocurre que mientras
evita estas situaciones, o se inhibe cuando está en ellas, no pone a prueba
la certeza de sus temores. Más bien al contrario, va alimentando la idea de
que no ha sido rechazado porque ha logrado pasar desapercibido. De esta
manera aumentan paulatinamente sus sentimientos de inadecuación personal y
de inseguridad. Quizás, si expresase su discrepancia de opiniones, podría
contemplar como contrariamente a sus expectativas, no son rechazadas.
El fóbico social le otorga
una autoridad desmesurada a los otros, a la vez que es excesivamente autoexigente.
Si no fuera así, ¿por qué debería de afectarle tanto una crítica?,
¿por qué no iba a permitirse un error o mostrar una debilidad?, ¿por qué
no negarse a una petición poco razonable?...
Por
tanto, incorporar los derechos asertivos y las habilidades que se derivan,
son un tema de extrema importancia y magnitud para la persona que sufre de
fobia social. Si bien es verdad que en estos casos, paralelamente a la
adquisición de habilidades, habrá de modificar las creencias que están en
el trasfondo de su actitud y lo mantienen en su tendencia a la inhibición
conductual.
La práctica correcta de habilidades asertivas puede devolverle el
sentimiento de auto eficacia y la integración social, muchas veces ausente.
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CONCLUSIONES.
PELIGROS
DE AUTOENTRENARSE EN HABILIDADES ASERTIVAS.
SUGERENCIAS.
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La práctica del conjunto de habilidades asertivas tienen un alto interés
personal y social. Si por un momento imaginamos a cada uno de los miembros
de una sociedad comunicándose mediante estas condiciones, probablemente
coincidiremos en afirmar que automáticamente bajaría el nivel de
agresividad y hostilidad, aumentaría el entendimiento mutuo, crecerían las
posibilidades de conservar y aumentar la autoestima, y se crearían las
condiciones para generar relaciones de confianza.
Ahora bien, entrenarse en este tipo de habilidades no es algo sencillo,
sobretodo cuando se parte de un estilo agresivo o inhibido de conducta, y
añadimos una baja autoestima. Las personas que presenta estas dificultades
suelen cometer errores de interpretación de la realidad social y / o
mantener actitudes excesivamente exigentes consigo mismo y con los demás.
Por tanto, en la mayoría de ocasiones, es necesario seguir un entrenamiento
que modifique estos aspectos cognitivos disfuncionales.
Todo entrenamiento necesita nutrirse de ensayos que permiten al fin,
alcanzar el nivel de competencia deseado. En este sentido, no es infrecuente
contemplar como el paso de una conducta inhibida a otra más asertiva se
hace a través de intentos que resultan agresivos, o que siguen inhibiendo
componentes importantes para que la respuesta resulte eficaz.
Si la persona se precipita al ensayar en la vida real, es fácil que no
obtenga el resultado deseado y fallezca su motivación, o incluso refuerce
sus sentimientos de incompetencia.
Es por esto que en casos de gran dificultad en relación a estas
habilidades, es preferible seguir un entrenamiento bajo las directrices de
un psicólogo especializado en este campo.
Por último, y una vez aclarado lo anterior, sería ingenuo pensar que
aplicando un estilo asertivo se obtendrán todos los propósitos que uno
cree justos. Lo cierto, es que no todas las personas dirigen su conducta a
entenderse con todos y cada uno de los que configuran su círculo social.
Puede consultarse esta
página para obtener algunas consideraciones de cómo manejarse ante conductas
manipuladoras de otros.
Ahora bien, no hay que olvidar
que aún en el caso de no obtener la respuesta deseada por parte del
interlocutor, una respuesta asertiva siempre producirá los efectos de un
trabajo personal bien hecho, entre ellos, el respeto por uno mismo.
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Carme
Saltó Sánchez
Psicóloga
Clínica. Terapeuta del Grupo de Autoayuda Guiado para Fobia Social.
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Grupo autoayuda Fobia Social
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